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Tapera cromática
Páginas sueltas de libros ignorados - La voz de un outsider

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14 de Marzo, 2010 ·  Relatos

Herejía espeluznante


En todas partes se abrieron millones de grietas. Mares enteros cayeron al centro de la tierra y resurgieron luego en grandes nubes de vapor que se llevaron a la humanidad de un soplido.

Una pareja de dioses se encontraba almorzando:

–¡Maldito universo! –dijo uno de ellos sin dejar de masticar –Hace dos eones ocurrió algo semejante en la constelación del Hipocampo y estuve una centuria con indigestión, debí hacer baños de asiento en singularidades cercanas al centro de la galaxia Macaca.

–Sí, –afirmó su acompañante –es un contratiempo comer tanto y de apuro… A las almas hay que paladearlas de a una y muy despacio, sólo así se puede saborear el gusto particular que adquieren en sus humanas existencias.


Félix Acosta Fitipaldi © 2010
Palabras claves 2012, apocalipsis, dioses, ironía, indigestión
publicado por filoso a las 23:44  ·  Sin comentarios  ·  Recomendar
 
17 de Febrero, 2010 ·  Relatos

Piruetas en las esquinas



I
Estaban sentadas al cordón de la vereda algo más allá del límite de la feria formal de Piedras Blancas, donde buscan sus mendrugos los que resbalan de la sociedad hacia el abismo de la indiferencia. Se limitaban a ver a la gente pasar pues lo que ellas ofrecían no parecían interesarle a nadie: prendas femeninas rescatadas de contenedores de basura.

En esas periferias toda cosa que pudiese transformarse en níquel era puesta a la venta, bastando que se le estimara la mínima condición de uso para que cualquier objeto que la ciudad descartara fuera vuelto a ofrecer: zapatos moribundos, muñecas sin cabeza, cabezas sin muñecas, herramientas melladas, bisutería con deterioro, artefactos que ya no funcionan, libros ruinosos, dentaduras postizas, lentes usados... miradas de desesperación.

Cuando alguien se detiene a observar o demuestra el mínimo interés los ojos del vendedor adquieren un brillo esperanzado que de inmediato le hace decir cosas así: está barata, parece nueva, si le interesa le hago precio, pregunte que no molesta... Con lo cual por lo general el cliente pierde el magro interés que lo llevó a curiosear.

Pasaba ya el medio día y no habían vendido nada. La mujer mayor no estaba de buen humor y su apariencia huraña espantaría a cualquier potencial cliente. La joven que estaba a su lado -su sobrina- tenía un aspecto resignado y triste que no conseguía ocultar su belleza.

-Sólo alguien que se ha visto en éstas sabe lo que significa no hacer un peso, no llevar un mendrugo para poner en la mesa -dijo la tía -¡Y otra vez al Walter no le puedo pedir fiado!

La joven mantuvo silencio.

-¡Ay si yo tuviera tu cuerpo! ¿No te digo? Me da tristeza ese desperdicio de carnes firmes... Las dos podríamos vivir como reinas si me hicieras caso. ¡Total! Se lo das gratis al Luis, ese flaquito atorrante... Lo vas a terminar matando.

-Y bueno... si hoy comemos algo será lo que él traiga.

-¡Ah sí! Si acaso coloca el televisor o el DVD que robó el Mario... ¡Porque él no tiene agallas ni para salir a robar! Dale, vamos a juntar estas porquerías que aquí lo único que conseguimos fue llenarnos las tripas de mate lavado.

Durante cada pocos tramos del camino de regreso la tía desperdigaba algún comentario alusivo a su propuesta: -¡Total! Ninguno de esos puñeteros muñecos podría durarte en la cama más de diez minutos... ¿Eh, no decís nada?

-Lo estoy pensando.

-¿Se lo dijiste al Luis?

-Lo estamos pensando.

-¡Ah, porque el señor piensa y todo! Un día de estos te vas a avivar y lo vas a mandar a cagar como dios manda. Apenitas te des cuenta de que entre las piernas tenés una mina de oro... ya te lo adelanto.


II
El atardecer le estaba dando una pizca de frescor al estío. En una esquina de Batlle y Ordóñez estaba ella, de falda ajustada, labios pintados, blusa transparente y unos tacos deslucidos que la tía pidió prestados por unos días. Aguardaba su primer cliente recordando los consejos de su tía: -Con lo que te dije tenés para manejarte, primero la plata... ¡Y nada de parecer débil o remilgada! Hay que imponerse, llevar la delantera, no parecer primeriza... ese cuento hay que dejarlo para cuando se tiene algo de experiencia y se puede descubrir si eso es lo que el tipo anda buscando.

Ella miraba los ojos de cada conductor que pasaba y no había uno que no se distrajera un instante del tránsito ante su figura. Pero ninguno se detenía, apenas un par de jóvenes que le ofrecieron ir juntos y ella rechazó: -Por ahora no aceptes cosas raras -había dicho su tía -Te pueden tomar los puntos y hacerse los vivos.

Cuando comenzaba a aburrirse advirtió que alguien se acercaba caminando, la observaba y sonreía. Era un señor mayor, de traje oscuro y ella le restó importancia. Sin embargo el hombre al estar a su lado le dijo: -No me importa lo que cobres... ¿Le darías placer a un anciano?

La piel se le erizó y por su mente desfiló la frase "viejo verde". En un instante advirtió detalles en la figura del hombre que le llamaron la atención: tenia lentes negros pese a la oscuridad, su calzado era extraño -polainas-, y el bastón que usaba tenía empuñadora brillante, parecía de plata. Su tía le había dicho: -Si te repugna su aspecto cerrá los ojos, imaginate que estás encima de ese flaco tuyo y dale galope. Ya tendrás tiempo de aprender a verlos con ojos lascivos y decirles ternuras para que larguen la flema enseguida. Después del primer cliente solita vas a ir agarrando la onda.

El hotel era hermoso y ella se dijo que algún día debería venir con Luis. Pero mucho no tuvo para pensar en sus cosas, cuando quiso acordar tenía al hombre encima. Él rozaba su cuerpo con manos y lengua, con lentitud, tomándose tiempo, como si fuese la última vez que cubría mujer.

Las caricias eran tan sensuales que sin notarlo la joven comenzó a excitarse, mas cuando sus ojos se detuvieron en el rostro del hombre sus arrugas la volvieron a erizar. Cerró los ojos para ver a Luis y se sintió mejor.

Realmente deseaba la penetración cuando ésta ocurrió y no pudo evitar abrir los ojos. Entonces el hombre no le pareció tan viejo, ni desagradable, su tez parecía tersa y emanaba un aroma embriagante que ella jamás había sentido. Casi extiende una mano para acariciar aquél rostro pero en lugar de eso volvió a cerrar los ojos.

Sentía el brío del hombre encima de ella y cuando comenzó a gemir no estaba fingiendo. Entonces no pudo evitar volver a mirarlo y se sintió fascinada, el joven que estaba con ella era la viva imagen de aquél príncipe azul de su niñez, ese que la rescataría de la miseria. Esta vez no eludió acariciar la vívida piel de aquél rostro y apenas le vinieron deseos de besarlo él aproximó sus labios para que lo hiciera.

En brazos del placer perdió noción del tiempo, apenas pudo suponerlo por el tamaño de su fatiga, y cuando el hombre cayó exhausto a su lado a punto estuvo de darle las gracias y confesarle que lo amaba. Tras aplacar su lasitud el joven no demoró en levantarse, vestir un jean gastado, una remera azul piedra, y dejarle un par de billetes entre las piernas que la trajo a la realidad. Luego dijo tener prisa en conquistar el mundo y se fue.

Ella se sintió muy triste. No por ella ni por su nueva condición, sino por saber que jamás volvería a verlo. Abandonó la cama con la idea de darse una buena ducha aprovechando los "lujos" del lugar.

Al pasar ante uno de los espejos de cuerpo entero que rodeaban la cama se descubrió con espanto: ante sí tenía la figura de una anciana decrépita, de huesos casi visibles pues eran notorios debajo de los colgajos de piel arrugada. Sintió que el mundo estallaba en pedazos a su alrededor y gritó.


III
El alarido inquietó incluso a los ranchos vecinos, medio cantegril perdió el sueño esa noche. La tía fue a la cocina por un cuchillo pues creyó que ese cobarde de Luis estaba dañando a su sobrina. Mientras corría la cortina de la pieza de la joven recordó que Luis estaba haciéndole de campana a Mario en una casa cuyos dueños veraneaban en Punta del Este.

La muchacha estaba sentada en la cama, lívida, con los ojos perdidos en la luna de un espejo absurdo, y demoró unos segundos en balbucear unos parcos sonidos ininteligibles. Tan fuera de la realidad la halló la tía que acalló el martilleo de preguntas y salió por un vaso de agua, casi tan pálida y perdida como su sobrina.

Más tarde, algo repuesta, la joven apenas dijo: -Estoy agotada tía, no me preguntes nada ahora, tuve una pesadilla, nada más.

Cuando Luis llegó al amanecer con las manos vacías las encontró despiertas tomando mate en silencio.

-¡Mejor sería que te fueras, atorrante! -dijo la tía al vislumbrar su fracaso. Él buscó en su mujercita el apoyo que siempre encontraba, en cambio ella aceptó: -Sí, Luis, es mejor que te vayas -Su voz no tenía énfasis, denunciaba una rendición ineludible, tanto que hasta la tía se asombró y mantuvo silencio todo el tiempo que a él le llevó juntar sus escasas pertenencias.

Luego que Luis se marchara la tía meneó la cabeza y dijo: ¿Viste? Ningún hombre que tuviera cojones se iría así nomás por esas, antes armaría un escandalete. ¿Ese era el amor que te tenía? ¡Pobre desgraciado, jamás volverá a tener una mina como vos!

-Sí, él no era para mí... En nada se parece al hombre de mis sueños.

La tía largó la carcajada: -¿Hombre de tus sueños? Los sueños son para soñarlos, ya va siendo hora de que te des cuenta que la realidad no es para dormidos. Supongo que ahora te decidirás a salir a la calle, mirá que la juventud vuela y con ella la hora de tomar provecho de ese par de buenas piernas.

-Durante un tiempito podríamos vender droga, sale mucho y deja plata -dijo la muchacha aun buscando alternativas.

-¿Qué? Yo tengo causa abierta, no te olvides, la que estás limpia por ahora sos vos. Si nos descubren... ¿Te hacés responsable? Decidíte, porque si no vas a tener que ir a fregar pisos, la miseria que tu madre te manda cada tanto no dura un par de días.

-A lo mejor debería irme con ella.

-¡Ah sí, a changar a Madrid, juntas! ¿O te pensás que te va a tener de florcita? Por algo nunca te dijo que te fueras con ella. Además, si no juntó algún peso cualquier día de estos la tenemos aquí, corriendo la misma liebre que nosotras.


IV
El aroma del atardecer era diferente pues era invierno. Sentía que el frío se colaba por los pliegues de su poca ropa y hacía como las dos putas de la otra esquina: pegaba saltitos, refregaba sus manos y suspiraba por un gramo de calor ante cada coche que pasaba. Al final resultaba que había que esperar como en la feria y no quería pensar en la cara de su tía si volvía sin nada. ¿Cuándo llegaría su primer cliente?

Un auto negro grande y lujoso cuyos cromados encandilaban se detuvo a su lado. Tenía cristales ahumados y uno de los traseros comenzó a deslizarse dejando ver la frente, los ojos, la nariz y la sonrisa de un hombre mayor. El brillo de su mirada la hizo estremecer, sintió que sus piernas desfallecían cuando él le dijo: No me importa lo que cobres... Si me satisfacés te doy el doble.

En ese momento ella miró hacia todos lados, había imaginado que Luis llegaría corriendo a decirle que no lo hiciera, que había conseguido trabajo y quería que volviera con él.

-Quizás... ¡Quién te dice! Hasta podría hacer realidad tus sueños -decía el hombre del auto. Y al mundo se lo tragó una oscuridad inmensa.


Félix Acosta Fitipaldi © 2010


Palabras claves putas, miseria, pobreza, solución, desesperación
publicado por filoso a las 18:29  ·  Sin comentarios  ·  Recomendar
 
15 de Febrero, 2010 ·  Relatos

Horas previas


Diez años... ¿Era normal que se encendieran cada noche? Ella preparaba la ensalada a tres metros de él, que la observaba en silencio pasando su mirada desde los pies casi desnudos hacia arriba, lentamente, hasta el borde de su corta falda.

Sabía que de ir agazapado y abrazarla por detrás ella interrumpiría su faena, cerraría los ojos y quedaría atenta a sus manos serpenteando sobre su cuerpo suave y tibio. Siempre había ocurrido de ese modo, extraños destellos de electricidad estática palpitaban al primer contacto de sus pieles, cualquier palabra redundaría, la certeza estaría dada de inmediato.

Esta vez el hombre no lo hizo, se mantuvo sentado en su lugar de la mesa. De algún modo estaban envueltos en la situación particular que sacudía a la humanidad. En cambio dijo: -Nunca le presté demasiada atención, pero en verdad se extraña el sonido de fondo de la TV.

-¿Será como dicen en la calle, que las comunicaciones se afectaron por una tormenta electromagnética demasiado intensa del sol? La radio también, ese ruido que larga al encenderla parece un chisperío enojoso. Los celulares, muertos. ¿Volverán a funcionar? -preguntó ella mientras se acercaba con la fuente de lechuga y tomate.

-No lo sé, hay cosas reales que siempre han ocurrido tan terribles y difíciles de entender como el fin del mundo. Sin noticieros los rumores de la muchedumbre reflejan apenas la realidad de unas pocas cuadras.

-¿En qué quedamos, no decías que la inversión de los polos terrestres eran puras patrañas? -dejó pasar un segundo y con expresión de pena esbozó un comentario ajeno a lo dicho anteriormente -Creo que esta noche no podré hacerlo...

Él disimuló su inquietud, que no había surgido por el asunto ese del fin del mundo sino por no poder imaginar la forma de tenerla a su lado y resistir la tentación de poseerla. Ella continuó:

-Además, cuando te comenté que debíamos hacer revisar las cañerías de la cocina para detectar la humedad dijiste que sería estéril hacerlo ante el inminente fin del mundo.

Una vez que ella estuvo de pie a su lado él palpó sus pantorrillas y sus dedos comenzaron a rodar hacia arriba apenas rozando su piel, instantáneamente ella cerró los ojos. Mientras hacía esto él decía: -En aquél momento te vi tan preocupada por eso que decidí tomarlo a broma. Desde que me conozco cada tanto han surgido rumores apocalípticos y augurios demenciales

-Lo sé, pero antes era un eclipse, un cometa, el cambio de siglo o el colapso informático... Ahora todo viene envuelto en un paquete muy convincente y los avances propagandísticos no son comerciales de TV, han estado ocurriendo cosas en el mundo, ahora mismo ocurren: terremotos, inundaciones, tormentas de violencia nunca vista...

Con delicadeza ella retiró la mano de su esposo y se sentó a su lado.

-¡Es normal! -dijo él, restando importancia tanto a los dichos de la mujer como al retiro de su mano -Antes a la gente apenas se le podía explicar qué cosa era ese cometa que cruzaría los cielos, hoy el avance de las comunicaciones y la sofisticación tecnológica han hecho posible y necesario elaborar el miedo de la mejor manera. No eran los mismos efectos especiales los de la primera película King Kong que los de la última... ¡Y en la primera la gente salía horrorizada del cine! Creo que hoy bostezaría.

-Hablando de bostezos... Tengo la impresión de que no podré dormir esta noche -dijo ella aferrando la mano de su compañero -¿No vas a probar bocado?
A veces lo desconcertaba la facilidad conque ella manifestaba dos cosas de diferente índole casi al mismo tiempo. Nuevamente disimuló su inquietud, esta vez imaginando la mejor forma de pasar la noche sin dormir. Tenía imaginación, pero todo giraría en torno a una sola cosa. Contuvo su deseo de decirle que si el mundo sólo durase hasta el amanecer de nada les servirán los cuerpos, y por esa razón deberían agotarlos esa noche.

-Comeré como un león -dijo en cambio, y le acercó un tímido beso que ella recibió con una sonrisa.

-¿Tanto te preocupa realmente la posibilidad de que todo lo conocido desaparezca? -agregó, y continuó sin esperar respuesta: -A mí me preocupa que ayer el peor de mis alumnos considerara que el poema que leí tenía un título demasiado extenso.

-¿Estaba equivocado?

-¡Por supuesto, el poema era mío!

-¿Y si hubiese sido de otro escritor?

-Le habría respondido que jamás escuché una opinión con tal magnitud de ignorancia.

-Al fin entiendo que no creas en el fin del mundo, estás convencido de que gira en torno a vos.

-¿Te importa si anoto eso en mi libretita?

-¿Otra vez? ¡Cuándo seas famoso deberás compartir el crédito conmigo!

-¿Estás loca? ¿Y qué le digo a la otra?

Ella hizo un mohín fingiendo enojo: -¡Entonces esta noche deberías ir a dormir con ella!

-No siempre está disponible, lo sabés.

-¿Lo sé? ¿Quién es esa fulana?

-Mi malquerida musa, me sacude y pasa por encima de mí como si fuese un guijarro. Mucho no se deja tocar la casquivana...

-¡Que tonta! No hay peligro entonces de que me abandones por ella.

Con las meras frases acostumbradas ambos pretendían sostener la palpitación del ritual doméstico. Al borde de la angustia hablaban así, con naturalidad y sana ironía, quizás con el inopinado motivo de que la pasión hirviera la sangre de sus arterias como en un día cualquiera.

Afuera el mundo se partía al medio, una mitad se desesperaba, cargaban sus coches y partían buscando buen refugio hacia sitios desde donde otra gente venía por lo mismo. La otra mitad, como ellos, fingía que todo estaría bien una vez pasada la fecha fatídica, hacía cruces cada tres pasos y dejaba todo en manos del azar o del Señor.

Minutos más tarde ella lavaba la vajilla y él la secaba. Lo hacían en silencio, clamores de inquietud les llegaban desde la calle. La mujer sintió que el silencio no le hacía bien, desviaba su atención a la premisa que deseaba mantener lejos de su mente y traer la otra, la de la entrega, el arrebato, la fatiga. -Cuando nos acostemos pondremos música, algo como para recordar viejos tiempos.

-Me parece bien, Pink Floyd quizás... ¿Te parece?

-Y si volvemos al fin de la infancia: Beatles... ¿Quedamos? Quisiera volver a escuchar "Anochecer de un día agitado".

-Quedamos -acordó él mientras comenzaba a liar un cigarrillo.

-¿Y eso? Al final estás más trastornado que yo... ¿Volviste a la adolescencia? ¿De dónde la sacaste?

-Hallé el envoltorio hace un mes en el piso del salón de clases. Algún alumno distraído la habrá echado en falta... ¿Y qué habría de hacer? No podía preguntar quien fue el que perdió sustancia prohibida y devolvérsela... ¿Fumarás?

-Un poco tal vez... ¡Hace tanto que no toco eso! Además temo que me haga efecto contrario. ¿Lo habrá perdido tu alumno del poema del nombre largo?

-No. Ese sin duda perderá exámenes, años de estudio, tiempo, mucho tiempo... Pero jamás perdería algo así, para esas cosas es muy lúcido. Tomá, te lo dejo por si acaso, yo fumaré luego de la ducha.

Ella terminaba de ordenar la cocina cuando él salió envuelto en una toalla. No tardó en descubrir el aroma de la hierba en el ambiente y tomando del cenicero el cigarrillo a medio fumar lo encendió de inmediato.

Mientras fumaba la vio colgar el delantal tratando de adivinar el estado de ánimo que su mujer llevaría al dormitorio, estaba dispuesto a controlar sus propias necesidades y amoldarse al ritmo del espíritu de ella pero... ¡Tanto la estaba necesitando siempre!

La clave que marcaba la ruta a seguir no se hizo esperar, ella se acercó y lo abrazó, acariciaron sus espaldas, suspiraron. Ambos sintieron que en instantes como ese el mundo y todos sus problemas desaparecían beatíficamente. Ella recordó que eso era bueno pues siempre al volver encontraban el mundo en su sitio. Él no tenía claro si el mundo desaparecía o se escondía dentro de ella.

-Llegó el turno de mi ducha -dijo la mujer al separarse y se volvió rumbo al baño. Tras un par de pasos dio medio giro y guiñando un ojo al sonreír exclamó: -¡Esperame despierto!

El hombre advirtió que su cuerpo comenzaba el apronte, la toalla manifestó claramente su júbilo:

-¿Qué otra cosa podría hacer -dijo -Aunque viniera la otra, esta noche no perdería tiempo con ella.

Inhaló una gruesa bocanada de humo y luego de apagar el cigarrillo caminó hacia el dormitorio. Sintió que el agobio que cargaba se diluía y deseó que lo mismo ocurriera con el de esa mujer frágil y fogosa. Ella en unos minutos llegaría a su lado, tan húmeda como anhelante y bien dispuesta. Dejando a un lado la toalla introduciría su cuerpo desnudo bajo las sábanas y le diría el "hola" más sensual del mundo. ¿Por qué habría de ser de otra forma? Todo estaba bien.


Félix Acosta Fitipaldi © 2010

Palabras claves 2012, apocalípsis, amor, pareja, relación, sensualidad
publicado por filoso a las 18:29  ·  Sin comentarios  ·  Recomendar
 
07 de Febrero, 2010 ·  Apuntes uruguayos

Del norte llegan noticias


La escritora amiga Gloria Schtareg, argentina residente en Miami, me puso al   tanto de un par de novedades. Una de ellas la debí haber descubierto per me, y sin embargo se me había pasado desapercibida.

Esto me ocurre por no prestar demasiada atención, y van... De las últimas es haber enviado una novela, con carátulas y todo el cotillón, a una reconocida editorial, y un mes después advertir que el título en carátula rezaba: Crtl Alt Sup en grandes letras estilo roca carcomida, cuando en realidad debía decir el verdadero nombre de la misma: Ctrl Alt Sup. ¿Verdad que no es fácil notar la diferencia? Quisiera creer que si no me la publican se debe a esa nimiedad y no a... (malo, malo, malo)

Y bien, venía diciendo que Gloria me trajo novedades, una de ellas es que estará aquí por abril para la presentación de un libro en el cual ha participado (allí estaremos Gloria, codo a codo), y la otra, la inadvertida por mí... (¡ay,! me sonrojo, como cuando era chico y me escondía debajo de la mesa luego de soplar las velitas)

...que dentro de los Top 100 2009 - 2010 LITERATURA, FILOSOFÍA, PERIODISMO de Talent Seekers me han ranqueado en el puesto número 31. ¡Caramba, tan malo no soy! (sólo distraído) Los escritores participantes lo hacen  a través de los trabajos expuestos en su blog o página web, y mi propuesta ha sido este blog. Supongo que en alguna medida ha de incidir en las decisiones de los votantes el entorno en el cual se presentan, por lo cual agradezco a Fullblog permitirme estar aquí.

Mediante este vínculo puede vérseme como era en 2008, algo más viejo y de lentes desechados, allí, de pie junto al 31 (no le jugaré, jamás lo hago):

http://www.talentseekers.net/top4detalle.php?esphacat=7&esphase=1&_pagi_pg=4

También alcanzó el TOP 2009 - 2010 otra escritora uruguaya: Mónica Marchesky, visible desde este vínculo bajo el seudónimo Gótica:

http://www.talentseekers.net/top4detalle.php?esphacat=7&esphase=1&_pagi_pg=8  

Congratulaciones Mónica... años que no nos vemos.

¿Pero qué es eso de Talent Seekers?

Se trata de la "Asociación Internacional de profesionales del arte, la cultura y la comunicación", en la cual participan artistas de todas las naciones y de las más diversas disciplinas. En la edición 2009 - 2010 se llegó al Top 100 de cada categoría mediante la votación de participantes de tres categorías: público, autores y jurado.

Para más detalles adjunto a continuación la propia presentación de la Asociación:

TALENTSEEKERS nace en octubre de 2008 con el propósito de construir una red internacional de profesionales del arte, la cultura y la comunicación que puedan ayudarse mutuamente con sus respectivos proyectos, además de contribuir entre todos al descubrimiento y promoción de nuevos talentos.

La idea surge del convencimiento de que los gestores de contenidos creativos tenemos un poder individual que se multiplica cuando trabajamos en asociación con otras empresas del sector, un poder que es aún mayor cuando nuestra actividad está plenamente motivada por los intereses de los creadores y consumidores de dichos contenidos, de cuya difusión somos responsables.

En este sentido, hemos desarrollado una serie de herramientas que demuestran que colaborar produce mayores beneficios que competir. En concreto, disponemos de una aplicación que permitirá, a cada profesional asociado, difundir noticias y anuncios relacionados con sus propios proyectos, utilizando para ello los diferentes canales de difusión que progresivamente se irán creando en TALENT SEEKERS en cada campo e idioma representados.

El concurso

El nombre de TALENT SEEKERS estará ligado a la idea de unos premios internacionales cuyo fin será destacar a 100 autores al año en cada una de las siguientes disciplinas:

Fotografía.

Pintura, dibujo, grabado.

Arte digital, net art.

Cine, vídeo, animación.

Escultura.

Música.

Literatura, filosofía, periodismo.

Instalaciones, performance art.

Diseño web, diseño gráfico.

Categoría libre (arquitectura, diseño, moda, cerámica, artesanía, etc.)

La segunda edición de los “PREMIOS INTERNACIONALES TALENT SEEKERS” constará de las siguientes fases:

FASE 1 (01.01.2010-31.12.2010): Tramitación de todas las candidaturas recibidas por parte de los autores y miembros del jurado y votaciones por parte del público.

FASE 2 (01.01.2011-10.02.2011): Votaciones por parte del jurado, presentación de los 1000 autores elegidos por el público organizados en función de la opinión del jurado y anuncio de premios.

Los premios

Los1.000 autores seleccionados por el público serán presentados en un histórico del portal distribuidos en 10 grupos de 100 autores cada uno (uno por categoría) y ordenados en función de los votos recibidos por parte del jurado. Este espacio será ampliamente promocionado entre nuestros usuarios.

En función de los apoyos que vayamos recabando por parte de patrocinadores, concederemos una serie de premios a los autores más destacados. Estos premios serán anunciados a lo largo de las fases 2 y 3 del concurso.

Nuestra entrega de premios irá además acompañada de una extensa campaña de promoción on-line dirigida a los miles de medios de comunicación contenidos en las bases de datos de TALENT SEEKERS.

Los autores

Podrá participar cualquier autor o autora perteneciente a una de las 10 categorías de las que consta el concurso. Simplemente habrá de rellenar un formulario que será tramitado por el personal de TALENT SEEKERS. En dicho formulario habrá de aportar una foto suya o de su grupo y una dirección web donde aparezca expuesta su obra.

Se valorará a cada autor o autora por el conjunto de la obra que aparezca en la página web que hubiera presentado a concurso en la categoría correspondiente. Es decir, se votará al autor y no a una obra enconcreto.

Con el fin de no perjudicar la carrera profesional de ninguno de los autores presentados, sólo se harán públicos los votos recibidos por los 100 autores destacados por el público en cada categoría, información que no será desvelada hasta concluida la “Fase 3” del concurso. Es decir, se destacará a los ganadores, pero no habrá perdedores.

Todoslos autores participantes en la actual edición de los “PREMIOS INTERNACIONALES TALENT SEEKERS” optarán automáticamente a la participación en la edición siguiente sin necesidad de tener que repetir el proceso de inscripción, si bien cada autor o autora podrá darse de baja cuando lo considere oportuno.

El público

Vosotros, el público amante del arte, la música y la literatura, seréis una pieza fundamental a la hora de ayudarnos a descubrir a aquellos autores que consideréis merecen el apoyo y la difusión por parte de los sectores profesionales.

En concreto, tendréis la responsabilidad de elegir a los 100 autores más populares en cada una de las 10 categorías presentadas a concurso (1.000 autores en total). Para participar, simplemente habéis decompletar una sencilla ficha de inscripción.

Como miembros de TALENT SEEKERS, podréis además acceder a las noticias publicadas por los profesionales de los diferentes sectores representados, así como recibir por email aquellas noticias que nos hubierais indicado son de vuestro particular interés.

Con el fin de garantizar la legitimidad de las votaciones, TALENT SEEKERS se reserva el derecho a declarar nulos todos los votos que pudieran haber sido emitidos fraudulentamente en el supuesto de que se detecte un patrón de comportamiento inusual o sospechoso. En este sentido, disponemos también de los programas de control necesarios para evitar que una misma persona emita más de un voto a un autor o autora desde una misma dirección ip.

El jurado

Podrán participar como miembros del jurado aquellos profesionales que puedan acreditar su especialización en cualquiera de las 10 categorías del concurso: discográficas, editoriales, productoras, representantes artísticos, agentes, galerías, medios de comunicación, portales de Internet, gestores culturales, periodistas especializados, profesores,etc.

Siendo los “PREMIOS INTERNACIONALES TALENT SEEKERS” un concurso orientado al descubrimiento de autores desconocidos por el gran público, podrán también ser miembros del jurado artistas, músicos, escritores y demás creativos cuyo reconocido prestigio desaconseje su participación como autores. Para ello simplemente habrán de acreditar una trayectoria profesional que avale su solicitud.

Los miembros del jurado disfrutarán de una serie de beneficios, entre ellos la posibilidad de ofertar sus servicios profesionales y de difundir noticias y anuncios internacionalmente. La difusión será realizada a través de nuestras listas de correo, noticiarios on-line y un original sistema de intercambio de noticias y anuncios con otros medios, multiplicando así su poder de comunicación. Todas nuestras noticias estarán además dirigidas a un público que previamente habrá expresado su deseo de recibirlas y que nos habrá indicado los temas concretos de su interés, así como los diferentes idiomas en los que aquellas pueden ser redactadas.

Su único compromiso, como miembro del jurado, será examinar on-line a los 100 autores finalistas en la categoría o categorías en las que hubiera sido admitido y votar, de manera anónima y durante el periodo especificado para ello, a aquellos autores que considere de mayor calidad. En principio, dicho periodo será enero de 2010.

Los patrocinadores

Podrán ser patrocinadores todos aquellos individuos, instituciones o empresas que deseen apoyar nuestro proyecto. En TALENT SEEKERS habrá espacio para todos ellos. En concreto son tres las vías de colaboración a su disposición:

OPCIÓN A: Donar una cantidad de dinero a TALENT SEEKERS que será íntegramente destinada a la difusión del proyecto o a cualquier otro objetivo previamente pactado.

OPCIÓN B: Aportar un premio en metálico o en especie a uno o varios de los autores seleccionados. Por ejemplo, la publicación de un libro, CDo DVD, la organización de un concierto o exposición, la compra de una obra de uno de los autores ganadores, etc.

OPCIÓN C: Enviar un comunicado a los usuarios de su organización, publicar una noticia en su medio y/o incluir un banner de TALENTSEEKERS en su página web.

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Gracias Gloria, dos buenas noticias me has traído hoy día, te espero desde ya.

Al resto, como siempre, gracias también por estar cerca, por áhi nos vemos.

Palabras claves concurso, top, escritores, fullblog, reconocimiento
publicado por filoso a las 08:33  ·  1 Comentario  ·  Recomendar
 
21 de Enero, 2010 ·  Relatos

Por sus emocionados maxilares


El 21 de diciembre de 2012 amaneció brumoso, detalle significativo para un día que se auguraba diferente a los demás, el run–run humano lo había cargado de terribles características definitorias.

El hombre que subió al pequeño mirador de madera aun vestía pijama. Un piso más abajo quedaba una mujer durmiendo, cierta extraña a la que conoció más de veinte años atrás. El sujeto tomó asiento en un pequeño banco donde solía sentarse por las noches a viajar por las estrellas y bostezó.

Luego de pasear la vista sobre los tejados cercanos la giró en todo su entorno buscando el horizonte. Aunque la bruma dificultaba la visión lejana nada parecía anormal. Entonces miró hacia abajo, como si pretendiera atravesar con los ojos el piso que lo sostenía.

Su imaginación adivinó a la mujer dormida y recordó que alguna vez la había amado, hasta es admisible que hubieran llegado a fundirse en un único ser y sus vidas dependieran del amor compartido. ¿Fue eso posible?

En la actualidad era difícil aceptarlo, hacía más de un año que no mantenían contacto amoroso, conversaban con frases aburridas, de palabras escuetas y agónicos sonidos. Si alguna vez el mutuo contacto encendió una chispa la convivencia se había encargado de apagarla.

Esa falta de interés provocaba que el hombre a veces soñara despierto. Imaginaba entonces encuentros apasionados con otras personas, alguien nuevo en su vida, otro amanecer de esperanzas, aunque fuese brumoso como el que lo envolvía. Esa persona la única particularidad que poseía era que lo amaba profundamente y se lo demostraba con cada célula, cada suspiro, cada gesto. Sabía de qué se trataba eso, alguna vez lo había palpado… ¿Con su mujer o con alguna otra?

No había una brizna de viento pero la atmósfera estaba extraña, densa, con un aroma que él habría definido como mezcla de todas las fragancias del mundo. Llenó de ese aire parco sus pulmones y descubrió al sol, tímido, pretendiendo abrirse paso entre la niebla que camuflaba al horizonte.

Entonces recordó la cápsula que le había dado su amigo y sonrió por creerse ingenuo.¿Acaso la tomaría de su bolsillo y la depositaría en su boca? Rió de su candidez sin advertir que el cielo se llenaba de pájaros, todos volaban en la misma dirección. Uno de ellos graznó llamando su atención y entonces sí, la sonrisa se borró de los labios del hombre.

Su actitud cambió de inmediato y tomando la cápsula la depositó en su boca: –Déjala allí y no temas, para que se rompa hay que morderla muy fuerte –había dicho su amigo –Si la tragas por error luego la eliminarás, pero significará que no podrás hacer uso de ella llegado el caso.

–¿Qué contiene? ¿No me dolerá?

–En absoluto, morirás sin darte cuenta. Se trata de un puñado de viejos elementos químicos dosificados en forma adecuada.

–¿La usarás también?

–¡Por supuesto! Me horroriza pensar en morir descuartizado, ahogado, aplastado…Tiemblo al imaginarme en una larga agonía sin recibir ayuda, o que las alimañas devoren mis miembros atrapados por escombros…

–¡Ni lo digas! Me ocurre exactamente lo mismo.

Un rayo de sol escapó del velo y le dio de lleno en el rostro. Una ráfaga de viento apareció de improviso y lo hizo trastabillar. Abrió entonces sus brazos y fijó sus manos a dos de las cuatro columnas de madera que sostenía el minúsculo techado del pequeño mirador.

El sol ahora quemaba la vista elevándose apenas sobre el horizonte y el hombre debió desviar los ojos hacia un costado. La fuerza del viento comenzó a dificultar su anclaje a las columnas y se corrió hacia una de ellas, abrazándola. Advirtió que así como ascendía el sol, el horizonte también ascendía y se acercaba… Pronto el horizonte cubrió al sol, en medio de las sombras el hombre respiró aire de mar. Su lengua jugueteó con la cápsula pero prefirió no apresurarse, su idea era morderla al primer síntoma de dolor.

No tuvo tiempo de seguir pensándolo pues el piso tembló bajo sus pies, la madera del mirador crujía y se distrajo tanto con eso que ni advirtió que aquél horizonte que se aproximaba era la gigantesca ola que arrancaba de cuajo el mirador. Él cayó golpeando su cabeza con violencia contra el borde del banco y abandonado a la inercia del destino su cuerpo rebotó una y otra vez contra las tablas de las paredes.

El mirador con hombre adentro navegó, viajó lejos, cruzó montañas, rozó nubes, descendió al fondo de los océanos un par de veces, evitó icebergs voladores y volcanes en erupción y luego, harto de resistir la rebeldía de la Tierra, se recostó a dormir sobre la arena blanca de una playa tan remota como serena.

Una mujer, de hermosura desfalleciente, caminaba trastabillando por la orilla cuando advirtió aquel objeto estrafalario que las olas depositaron varios metros más allá. Su ropa estaba hecha jirones y su cuerpo, repleto de laceraciones y magullones. Aun así era una hermosa mujer y la tersura de uno de sus senos, descubierto, delataba juventud y fortaleza. Notó que dentro de aquella estructura arrojada por el mar había un ser humano y se apresuró.

Recién cuando ella estuvo a cuatro o cinco pasos el hombre abrió los ojos. Se sentía mareado y confuso, no recordaba dónde estaba pero al ver a la mujer su corazón se llenó de inquietud y alegría. ¿Soñaba acaso? Cuando iba a elevar su mano para saludarla notó que algo le molestaba en la boca, quizás una piedra, para verificarlo mordió fuerte.

Otros relatos del ciclo "Relatos del fin del mundo" en: http://participacion.elpais.com.uy/dosmildoce 


Palabras claves 2012, apocalípsis, humor, mito, ciencia
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01 de Enero, 2010 ·  Apuntes uruguayos

¿Dónde vas a estar el último día de la Tierra?


Mi egoísmo, deplorable lo sé, me había mantenido apartado de la idea del famoso desastre mundial en ciernes, ese que de seguro nos mantendrá horrorizados durante los tan eternos como efímeros años que nos resta vivir.

Sin embargo una vez qué -película mediante- mi conciencia tomó real conocimiento, creí oportuno realizar un análisis del asunto.

A priori busqué algo positivo en la ocurrencia de tal suceso, cosa harto difícil, sin embargo pude rescatar al menos una, entendí que las ansias de morir de los suicidas deberían aplacarse como por arte de magia, cosa importante en un país con grandes niveles de renuncia anticipada.

Ante la inminencia del Apocalipsis la existencia para ellos debería adquirir trascendencia divina, pues si algún día habrá de terminarse el mundo un suicida en potencia renunciará a su idea para estar allí y contemplarlo.

Mirándolos con mis ojos de varón resignado a vivir toda la vida deseché de inmediato la pequeñez de mis bajones, tan mundanos y torpes, para sumarme a la angustiosa muchedumbre que se come las uñas y lamenta el fin de la humanidad.

Advertí que el cambio de polaridad de los ejes terrestres había comenzado pues mi polaridad se invirtió, tanto, que mi pesimismo devino en inquieto e inusitado optimismo; no es poca cosa ser de los pocos privilegiados, desde el primer hombre que pisó este planeta tantos siglos atrás, que tendrán chance de presenciar espectáculo semejante. Creo que ahora se entiende lo de “egoísmo”.

Desconfiado, me pareció oportuno informarme, debía estar seguro de que no me estaba seduciendo una patraña infantil, que no se trataba de otra verdad tan certera como la existencia de Papá Noel, otra historia mística y brumosa como el Santo Grial, otro mito mundialmente propagado como la farsa de Walt Disney crionizado, el tan manido como inexistente monstruo del lago Ness, o que los fumadores son los culpables de la polución atmosférica (¿Alguien ya debe haberlo dicho no?).

Meticuloso, recorrí Internet de arriba a abajo y de siniestra a diestra (al menos por estos lares así leemos ). Tuve noción intelectual del cambio climático (la corporal ya la conocía), no sólo del de nuestro tan querido y poco respetado mundo sino también del cambio climático del resto de los planetas del sistema solar, y comencé a ponerme serio.

Viajé hasta los confines de la heliosfera, esa burbuja magnética creada por el viento solar que envuelve a la familia planetaria local. Al parecer en su límite externo, que también tiene nombre: heliopausa, este viento solar se ralentiza al toparse con el altamente energético viento interestelar procedente del resto de la galaxia; en ese lugar se produce una onda de choque de gran magnitud.

La Voyager 2 anduvo por allí el 12/2004, y los científicos de la NASA suponían que lo haría muchos millones de kilómetros más lejos del sol, lo cual indicaría que la energía galáctica se nos viene encima. Según dichos datos el tamaño de la onda de choque se multiplicó por 10 en los últimos 20 años. Al tener más intensidad, las partículas externas atraviesan la heliosfera incrementando la actividad solar, lo cual altera la atmósfera, el clima y el magnetismo de todos los planetas. ¡Jodido horno microondas!

Mi preocupación creció hasta notar que esta versión ha sido adornada por teorías desmentidas luego, como la que aseguraba que el calentamiento global se debía a que el sistema solar no pertenece a la Vía Láctea sino a Sagitario, pequeña galaxia que estaba siendo fagocitada por la anterior.

Tal llamado de atención me hizo ser cauto, la pléyade de astros improvisados atiborra el firmamento virtual y separar la paja del trigo se vuelve cosa harto difícil, mas alguien curioso de su devenir puede abordarlo con interés y mesura, continuemos...

Al asunto de los vientos galácticos se sumó una doble alineación, no sólo la de varios planetas del sistema solar entre sí, sino también la de todo el sistema con el plano galáctico. Alguien más por allí, por si hiciera falta, agregó una actividad inusitada al agujero negro central de nuestra galaxia, el que ahora por ser mejor percibido nos hace caras feas... cosa menor en realidad.

Tal conjunción de indicios desalentadores lleva a pensar, y con fundados motivos, en que si la luna produce las mareas siendo tan pequeña semejante suma de atracción gravitacional meneará al mismo magma sobre el cual flotan los continentes, produciendo sin ningún tipo de efecto especial hollywoodense tales daños como los exhibidos en la película homónima al año de la catástrofe, año del Dragón, lo cual viene bien por el aliento devastador, infernal, de esas mitológicas criaturas.

Alguien nos recuerda que eventos similares ocurrieron en el pasado y para muestra se exhiben fósiles de conchas marinas halladas en las más encumbradas alturas de los Andes, el que alguna vez habría sido lecho oceánico. ¡Guau!

Otros afirman que el desastre lo provocará Nubiru, el famoso planeta Nª12, que aun no se ha descubierto pero, “se sabe”, gira en torno a una hipotética estrella negra gemela del sol.

Nubiru tiene órbita de cometa, lo cual posibilita que apenas venga de visita por estos lares cada 6.000 años. Tan elaborada está la teoría que se apoya en los primeros vestigios de escritura conocidos, los de los Sumerios, de quienes emularon la épica histórica varias civilizaciones posteriores, egipcios incluidos. Bueno, todas ellas, entre otras similitudes, recuerdan grandes desastres y un diluvio.

Un clic de mi neurona me retrotrajo a la adolescencia, cuando por los setenta leí: “El retorno de los brujos” y “La rebelión de los brujos”, de los franceses Louis Pauwels y Jacques Bergier, libros de gran auge entonces. En el primero afirmaban: “¿Por qué no pudo haber varios ciclos de evolución antes de los setenta y cinco mil años últimos? Han podido aparecer y desaparecer otras formas de Humanidad, o, más bien, otros seres dotados de pensamiento. No habrían dejado huellas visibles por nosotros, pero su recuerdo persistiría en las leyendas.”

El escenario es tan vasto y exuberante como merecería un verdadero fin del mundo, hasta los propios Mayas tuvieron la delicadeza de alertarnos... (Hoy lo hace David Wilcock de manera brillante y muy convincente, sus videos en Youtube lo demuestran)

¡Pero claro, siempre hay detractores! Sí, afirman que nadie teme que cuando cambiamos de almanaque al llegar fin de año fuera a terminarse el mundo, y que de eso se trata el calendario Maya, de una guía cósmica que nada más concluye con un giro de 26.000 años del sistema solar en torno al eje galáctico.

Y vuelvo a los franceses de los brujos, que en su segundo libro establecen:  “Cuando se descubrió el método del carbono 14, hubo motivo para creer que la Arqueo­logía se convertiría en una ciencia exacta. Su per­feccionamiento permitió establecer fechas de an­tigüedad hasta cincuenta mil años atrás. Lo curio­so es que no podemos situar ningún objeto entre los veinte mil y los veinticinco mil años, mientras que podemos hacerlo antes y después. Hasta aho­ra, no se ha encontrado ninguna explicación a esta anomalía. Por lo tanto, puede suponerse que en aquel período se produjo algún suceso que modifi­có la concentración del carbono 14 en la atmósfera.”

¡Caramba, qué casualidad, apenas mil años de diferencia! ¿Es que hay algo raro?

¡Señores detractores déjennos soñar! ¿Acaso no es apasionante? El evento más espectacular de todos los tiempos, un espectáculo jamás visto por ojo humano estaría por maravillarnos...

Recordé entonces otro libro que me apasionó: “Mundos en colisión” del ruso Immanuel Velikovsky, que daba explicación científica a cuanta historia religiosa existe por más descabellada que fuera. Seguramente se equivocaba en mucho, pero eso no importa, que acertara tan sólo en una ya daba rédito. ¿Quieren conocer el origen de los asteroides? ¿Desean saber la razón por la cual Venus gira en sentido contrario al resto de los planetas? Pues consigan ese libro y luego... préstenmelo, me gustaría volver a leerlo y no se halla en ningún sitio.

Algunos se ponen nerviosos y niegan toda posibilidad real al cuco del 2012... ¡Pues bienvenidos sean! Cuanta más discusión suscite más cerca estaremos de la verdad, para eso están los misterios, para ser explorados y exclamar luego: ¡Ah, mirá lo que era!

La destrucción de hipótesis construye certezas. Quizás lo ideal en estos casos sea evitar las certidumbres, los fanatismos, el volcarse por una u otra posibilidad, eso pone en luz roja el semáforo y las ideas no circulan, todo queda como está.

Pensándolo bien comprendo que algunos no quieran esperar para verlo sin algún tipo de garantía y exijan documentación adecuada, firmada ante escribano y con la anuencia del Papa. Me encontraré entre los escépticos hasta que la tierra me engulla estrepitosamente y aceptaré con modestia haber sido demasiado exigente al pedir pruebas infalibles llegado el caso.

Hace años hizo furor el tema de los extraterrestres, para quitarse las dudas uno caminaba mirando hacia arriba hasta tener tortícolis. Un amigo insistía con su existencia y yo la negaba rotundamente, no por necio o incrédulo, sino debido a que más que él deseaba yo tener certezas sobre su presencia. ¡Viajar por el espacio! Pues sin duda habrían de invitarme... Quizás fuese demasiado cándido, sabido es que cuando chocan dos civilizaciones aunque la más avanzada no esté interesada en eclipsar a la otra al final es lo que termina ocurriendo.

El tema del 2012 es apasionante y mucho dará que hablar estos años. Se reflotarán antiguas noticias como el Proyecto Haarp, que entre otras cosas podía modificar el clima. ¿Está vigente aun? Y si modifica el clima... ¿No puede hacer nada para arreglarlo? De todo esto hay abundante menú en Internet, y cuanto aquí menciono basta anotarlo en un buscador para que una lluvia de páginas alusivas a las temáticas se abalance sobre el curioso. Luego hay que analizar y jamás tomar todo como verdad absoluta, así como cambia el mundo cambia el hombre y cambian las verdades... de eso sabemos mucho los uruguayos.

Hasta se puede indagar sobre el "latido de la tierra", esa resonancia de 7,83 hertz (resonancia Schumann) que posee el campo electromagnético de nuestro planeta. Resulta algo así como un marcapasos que acompasa a nuestro cerebro y se halla presente en todos los vertebrados. Se ha comprobado, astronautas mediante -se sentían mal en el espacio, donde no existe- que fuera de esa frecuencia biológica natural enfermamos.

Pero ocurre que a partir de los años 80 este latido se ha ido acelerando, llegando hoy a 11 según dicen unos y 13 otros, los más apurados. Semejante cambio general provocaría una aceleración en nuestro entorno y hábitos de vida, los que por ser tan paulatinos y genéricos no advertimos (si voy muy rápido avisen).

De este modo nuestro metabolismo y estructura genética se habría ido modificando, dando pie a que algunos sostengan que se debe al futuro advenimiento del hombre nuevo, un ser más espiritual y en armonía con la naturaleza. Luego de la debacle la humanidad pasaría a un nuevo estadio biológico de paz e inmanencia cósmica. Pero claro, eso no será para todos, dicen, aquellos que no alcancen la debida pureza y no estén en comunión con la naturaleza de la nueva era sucumbirán. Científicos rusos afirman que el problema de la humanidad es adaptarse al nuevo estado que va adquiriendo la tierra, no sólo por los cambios en el clima sino por los operados sobre los seres vivos y sus procesos vitales.

Datos, datos, datos... ¿Qué hay de cierto en ellos? ¿Algo, todo, mucho? La mera observación de la realidad puede aportar datos interesantes, siempre y cuando los manejemos con la discrecionalidad de nuestra presunción pero con la debida mesura y sentido común.

La realidad establece claramente que existe un cambio climático, a diario lo vemos en TV, se habla en la calle y nos rodea, pues por el simple comportamiento del clima ya no sabemos en que estación del año estamos. Eso está fuera de discusión.

Otra realidad indica que las grandes potencias no se han puesto de acuerdo en la Cumbre de Copenhague. Quienes se contentan con respuestas rápidas dirán: “Los países desarrollados no quieren detener su maquinaria consumista y en salvaguarda de sus intereses perjudican a la humanidad toda.”

Eso a mí no me conforma, y lamento que así sea pues me asusta creer lo que creo... Me pregunto: ¿Es posible ser tan mezquino e irresponsable? ¿Puede alguien ser tan tonto? ¿Es su naturaleza, como en el cuento “La rana y el escorpión”? -está en la red- No, no lo creo.

No puedo atribuir mala intención a personalidades de tamaña magnitud, creo que harían lo posible por evitar todo tipo de desastres... ¿No? Por esta vez cedámosle nuestra buena fe. ¿Entonces?

Sólo se me ocurre que no detienen las emisiones de gases efecto invernadero pues sería vano hacerlo, que ajeno al manejo humano el proceso continuaría de todos modos y de aminorar el ritmo de la maquinaria se provocarían percances, caóticos quizás, más inmediatos. Así soy de optimista, y es en ese tipo de cosas donde busco indicios. Lo que se dice todos lo sabemos, por eso prefiero auscultar qué esconden los que callan.

¡Cómo! ¿Os aburro? ¡Y yo me creía que veníamos bárbaro! Está bien, me fui por las ramas cuando sólo quería decirles que todo aquél que pueda postergue su muerte. Eso es lo que haré, y no para salvarme, ojo, es para observarlo todo mejor, creo que por primera vez se podría decir que morir vale la pena. ¿Esta mutación filosófica de mi ánimo tendrá que ver con la mejora de mi pureza espiritual? ¿Viceversa?

A tales efectos he buscado algún sitio elevado que no sea muy distante de Montevideo y me permita regresar pronto a Tapera cromática una vez que pase todo. Primero pensé en el lugar más alto del país, el Cerro Catedral, pero queda en Maldonado y la proximidad del océano me hace temer en lo breve de la diversión pues todo se limitará a horrorizarme con la altura del tsunami.

Me pareció entonces que la Meseta de Artigas, ese pintoresco barranco a orillas del río Uruguay es un hermoso lugar. Pero no lo hallé lo suficientemente alto para mi gusto, así que opté por elegir el norte de la Cuchilla de Haedo, donde se ha descubierto que una cultura del período denominado "Paleoindio" anduvo por allí hace entre 14.000 y 9.000 años, siendo las ocupaciones humanas más antiguas del continente americano.

Existen cuevas donde estos señores se refugiaron del frío del final del Pleistoceno, las cuales pueden venir bien pues no sabemos el humor del tiempecillo que nos tocará en el sorteo resultante. Creo que será un lugar adecuado para recomenzar si mi casa desaparece del mapa, y hasta es posible que alguno de los espíritus de estos ancestros me auxilien de ser necesario. Buscaré alguna confortable y fijaré mis ojos en el horizonte...

En tanto me informo sobre comidas exóticas, quizás debamos deleitarnos con exquisitos caracoles o ancas de grillo.

Así que los veo por allí, a no ser que los millones de lectores de mi blog se apiñen en adquirir localidades y cuando yo llegue no halle sitio. Sin intenciones de desalentar a los comerciantes inescrupulosos les recuerdo que luego del Apocalipsis el dinero no tendrá valor alguno. Eso... ¿No es bueno? De ser así seremos mejores, sin lugar a dudas.

¡Ah, me olvidaba! Si llegado el 2013 no ocurre nada no es para desanimarse, ya los científicos rusos de la agencia espacial Roscosmos nos aseguran que han desarrollado tecnología para salvarnos del impacto del asteroide Apophis contra la Tierra en 2036. En ese caso sí, aunque quisiera, no podré estar presente... sepan disculparme.

 

Advierto un cambio en mí, escucho pensamientos remotos... Díganme: ¿Qué es eso de “¡Vaya manera de iniciar el año!”? ¡Con humor y resignación, así lo empiezo! ¿Acaso hay mejor forma?

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19 de Diciembre, 2009 ·  Relatos

A la hora del réquiem


A la hora del réquiem

 

Caminaban lentamente detrás del féretro encabezando el cortejo, ella con un gesto tan próximo a la ira como al dolor, él parecía algo nervioso y dubitativo. El hombre ladeó con discreción su rostro hacia la mujer:

Puedo no leerlo volvió a decirle.

–No, debe hacerlo. Deseo respetar la voluntad de mi esposo. Quizás la hipocresía se le murió minutos antes y pudo aprovecharlos para blanquear su alma e implorar su absolución.

–Si no lo hubiese conocido bien le diría que trató de hacer una póstuma broma...

–¿Acaso lo conocía? ¿Lo conocía yo? Además... ¡Una broma! Sería la única que hizo en su vida. No creo que alguien pudiera afirmar que era simpático u ocurrente: la rectitud era su mayor virtud. ¡Qué ironía!

–Bueno... Acepto que era muy sobrio sí, transmitía esa seriedad presente en toda persona respetable. Su último deseo echa por tierra el prestigio que cosechó a lo largo de toda su vida. Es penoso... Muchos no podrán creer que él haya escrito semejante cosa.

–¿Escrito? Esa acción no tiene importancia alguna. Lo grave es que haya realizado lo que confiesa.

–Es posible que el desempeño de su profesión lo haya afectado al grado de hacerlo cometer esos delitos...

–¡He pensado tanto en esto! Hasta manejé la hipótesis de que alguno de sus pacientes psicópatas lo haya hipnotizado para que escribiera tal confesión y así librarse de culpas. Pero comprendí que era imposible... Por más desequilibrado que aquél fuera no estaría dispuesto a esperar su muerte y su albacea leyera el testamento para ser absuelto.

–No lo crea, hay gente muy paciente... De todos modos quizá debimos acudir a la justicia para que excave en los lugares que señala y verificar que no se trata de una patraña. Me consta que las víctimas existieron pues verifiqué en la prensa de años atrás las desapariciones de las diecisiete jóvenes, una por año. Cada nombre mencionado concuerda; sin embargo ello no prueba nada, él pudo enterarse de esas desapariciones del mismo modo que lo hice yo. He conservado los recortes por si desea verlos.

–No es necesario, me asquea el mero hecho de imaginarlos. En lo que a mí respecta ya no dudo que él cometiera cada estupro y asesinato referido. Era tan minucioso y detallista como lo relata, también fue de muchas formas egoísta y pagado de sí. Su espíritu estará sobre nosotros burlándose de la repugnancia y el odio de los presentes.

–En vida obtuvo éxito económico, reconocimiento de la sociedad y de sus colegas, escribió dos estupendos libros sobre el tratamiento de la esquizofrenia. Los leí... pura curiosidad.

–Pero hay algo que no llegó a alcanzar: la inmortalidad. De esta forma será recordado como uno de los más despiadados asesinos seriales. ¿Ha leído bien el texto?

–Podría afirmar que lo sé de memoria pero de todos modos por aquí lo tengo...

–Entonces le pediré que recuerde aquél párrafo... “Algunos hombres escriben la historia pero los demás ponen la tinta. Sin tinta no hay historia y el escritor jamás existirá.”

–Al parecer su descaro entre tanta ignominia le permitió un vuelo lírico. Me resulta demasiado macabro suponer que la tinta referida no es otra cosa que sangre.

–Sin embargo derramarla le ha permitido escribir su leyenda, adquirirá notoriedad como personaje despreciable y el mundo sorprendido lo odiará por siempre.

–Ha de ser muy doloroso para usted admitir eso...

–En absoluto. Él no merece ser recordado como filántropo, prohombre, excelente psiquiatra, sería una blasfemia. Sus hijos y yo seremos humillados y señalados con el dedo. Pero debemos soportar el peso de su pasaje al portal de la fama y lo haremos con dignidad. ¡Me horroriza recordar cuanto tiempo compartí mi lecho con un homicida sanguinario!

–Pensando en ustedes, sus deudos, es que fundamento mi insistencia sobre la pertinencia de leer el testamento en su funeral. ¡Y además con la exigencia de ser el único orador! Podríamos asumir que no estaba en sus cabales, manejar el asunto con total discreción y dejarlo en la órbita privada. Estoy dispuesto a improvisar loas a sus logros visibles, conocidos, apreciados...

–¡De ningún modo! Los familiares de sus víctimas merecen saber qué pasó con ellas y darles digna sepultura. Al menos yo seré honesta y obraré en forma debida. Él quiso que su réquiem fuera abominable y así lo haré.

–¿Ha pensado que varios familiares de esas chicas, si no todos, requerirán resarcimiento económico?

–No, hasta ahora que lo dice... Mas sería una mezquindad pensar sólo en nosotros. En realidad hasta imaginar los procesos me duele.

–Quizás debiera tenerlo en cuenta, su fortuna podría evaporarse en un abrir y cerrar de ojos dejando hipotecado su futuro y el de sus pequeños.

–¡Qué no haría una madre por sus hijos! ¿Cierto?

–Es su decisión, señora. Como profesional yo he tomado la mía y como dije, estoy dispuesto a faltar a mis deberes. Estimo que la situación lo amerita.

–¿Tanto lo apreciaba?

–No, en absoluto. Si lo hago es por usted. Siempre envidié de su esposo que a su lado estuviera una mujer extraordinaria.

–¡Me sorprende lo que dice!

–Discúlpeme, no ha sido mi intención faltarle el respeto, de pronto sentí la necesidad de hablarle con total franqueza.

–No, no me molesta, al contrario, es para mí un halago inesperado. También yo le confesaré algo: siempre admiré a mi esposo como hombre y como profesional. Era la luz de mis ojos y hasta el momento de enterarme de sus desviaciones había creído que nada me dolería más que su muerte. Siempre intenté estar a su altura y a veces me extrañaba de que alguna vez se hubiese fijado en mí.

–¡Se equivoca! No se menosprecie. Usted es una gran mujer, digna del mejor marido que pueda existir. Desde que la conocí, diecisiete años atrás, he aguardado el momento de decírselo. Lamento que sea en tan dolorosa ocasión.

–¿Diecisiete años? Pero si hasta ha llevado la cuenta... ¡No me dirá que por eso ha permanecido soltero!

–¿Me creería?

–No lo sé, pero me gustaría intentarlo, aunque más no fuera por vanidad.

–¡Hágalo! Si de todos modos desea que lea esta desgraciada revelación no tema por su bienestar, yo me encargaré de que nada les haga falta. Estamos llegando... ¿Qué hacemos?

–¡Ay, estoy confundida! Ahora dudo qué decisión tomar.

–Tal vez pueda ayudarla, aquí tengo el testamento de su esposo y otro apócrifo ocultando sus desmanes, lo escribí por si decidía mantener todo bajo cuerdas. Dígame nada más cual de ellos desea que sea leído.

 

La mujer tomó sendos pliegos de papel y sus ojos vacilaron sobre uno y otro. De pronto se detuvo, volvió a observarlos esta vez más de cerca, y no tuvo dudas en cuanto a que la letra era la misma. Sintió que la recorría un escalofrío, miró el rostro inocente del hombre con quien hablaba y preguntó: –¿Una muerte por año fue que dijo?

Palabras claves crímen, cortejo, mentiras, amor, testamento, albacea
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11 de Diciembre, 2009 ·  Relatos

HEMISFERIO SUR, FINES DE SETIEMBRE


El pueblo es gris, sin colores, imagen sepia adosada a un viejo mapa. El pueblo es un segundo dilatándose en la eternidad, carece de aromas y parece estático; no lo está, perezosas se deslizan nubes sombrías sobre el horizonte. Un ave oscura de paciencia extraordinaria planea contra el firmamento ceniza, allá lejos. Más acá, la forma de gallo de una veleta quejumbrosa y negra apenas se atreve a ladearse sobre un techo.

El pueblo es silencioso, vacío de emociones, sordo e indiferente. A no ser ajados recuerdos ninguna otra cosa debería verse en semejante sitio, acaso... lágrimas. Casas de madera despintada atiborran de vejez un puñado de calles heridas por rasguños de pasto seco. Así está y así ha permanecido el caserío durante largos meses. De visitarlo buscando gloria la adversidad tendría piedad de su apatía.

Un gran automóvil resbala silencioso hasta caer prisionero de la mustia densidad, y se detiene. Detrás de la ventana de la primer casa se ha movido levemente una cortina. Abajo, en el porche, permanece inmóvil ante la puerta un perro negro.

La serenidad se agita, del vehículo desciende una figura femenina que ilumina la imagen. Su presencia aportando calidez no concierta con la escena. Una pizca de color velado la cubre aislándola del resto, es un suspiro luminoso en un bastidor ceniza.

Al tomar su bolso quizás haya mirado un instante la ventana, es difícil saberlo pues de inmediato camina sin apuro hacia la casa. Cae una hoja del árbol de la acera y al rozar a la mujer implora un destello, antes de adherirse a la tierra húmeda deja fulgurando dorados recuerdos. Su ausencia en la rama evidencia el desperezo de un minúsculo retoño casi transparente.

Primero con cierto recelo, luego con ánimo, el perro se desplaza hacia la mujer. Ella acaricia su cabeza y la amarrona. El pelo del animal adquiere el brillo necesario para disimular su languidez mientras su cola abanica entusiasmo. Entonces los jadeos del perro y su refunfuño amistoso derrocan al silencio.

Son dos figuras sutilmente coloridas contrastando con el resto de la calle. El hombre de la ventana percibe aromas perdidos, vestigios ahítos de azahar y de hembra. Sus ojos siguen el trayecto de la mujer, observa aquellas manos que al asir el picaporte colorean la puerta... Suspira cuando ella se esfuma en el interior.

Volviendo a la realidad de su habitación el hombre siente que todo se enciende de colores, nuevos si no estaban, viejos si no se percibían. Recobran aire sus pulmones y el vacío de sus manos se atiborra de esperanzas tibias, blandas, dulces.

Finalmente después de mucho tiempo el pueblo recobrará belleza, la existencia sentido... y el hombre escribirá nuevos poemas.

Palabras claves amor, pareja, separacion, regreso, primavera
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20 de Noviembre, 2009 ·  Apuntes uruguayos

Himno sí himno no


Luego del partido cuyo resultado permitirá concurrir a nuestro país al próximo mundial, quizás debido a que las expectativas deportivas apenas fueron satisfechas por el avaro resultado, el comentario general se volcó hacia la ejecución de nuestro himno nacional.

 

La Ministra de Cultura manifestó que se debió respetar el corte clásico y concibió la actitud de los músicos como un gesto erróneo. Por su parte Jaime Ross, uno de los encargados de realizar dicha versión, calificó de "retrógrados" a quienes rechazaron la propuesta. Creo que ambas expresiones se asemejan en intolerancia y autoritarismo.

 

Muchos himnos del mundo han sido interpretados en versiones personales con arreglos diferentes al original. Quizás el más famoso intento haya sido el del himno norteamericano ejecutado en Woodstock por Jimi Hendrix en protesta a la guerra de Viet Nam. Entonces los movimientos pacifistas eran tildados de anti patrióticos y la propuesta de Hendrix, de acordes distorsionados, caóticos y hasta con vestigios de metralla, causó conmoción y asombro.

 

Sobre la novel versión de nuestro himno los neófitos apenas podremos decir  "me gusta" o "no me gusta", dejando para quienes saben de música el expedirse en cuanto al valor artístico del trabajo. En lo personal, he de confesar que no soy adicto al género murga pero lo acepto y considero de pura raigambre nacional, tanto o más nuestro que el mate. Así como el himno, la bandera y el escudo, la murga estuvo en nuestra vida desde nuestra más remota infancia, sólo que recién ahora estamos comenzando a reconocerla como uno de nuestros signos característicos.

 

La música de nuestro himno la realizó Debali, un músico húngaro que adoptó nuestro suelo. ¿No está bueno que le demos un mayor toque de uruguayéz?

 

Recuerdo que hace unos años se divulgó la idea de modificarle la letra, impregnada de muerte, tiranos y tumbas, elementos que de algún modo podrían estar caracterizando nuestra idiosincrasia tendiente a la melancolía. De reformarse la letra muy difícil sería mantener los valores y el espíritu original, cosa que sí significaría una modificación. En el caso de la nueva versión murguera los cambios se limitan al ritmo y los arreglos musicales, a la vez que la interpretación se realizó con instrumentos típicos del género.

 

Quizás nos estemos acostumbrando demasiado a tener actitudes maniqueístas, a tomar posiciones concluyentes y radicales hasta en cuestiones de menor cuantía y por el mínimo empuje de nuestra naturaleza. Tal vez sea conveniente emplear ópticas diversas e ir ajustando nuestra mira, de ser más cautos, más precisos y menos exagerados.

 

Existen personas a las cuales no les interesan en absoluto los enlatados argentinos de chismes o las repetitivas y vacías telenovelas, y hay personas que tampoco se interesan por el fútbol. Seguramente esas personas se sintieron reconfortadas de que la cultura abriera una brecha y se instalara en medio de la expectativa deportiva. Porque existen los creativos, los soñadores, los ilusos, los audaces, los que intentan... aunque por lo general sucumban ante el “jeteo” de mediocres, afortunados, interesados, obsecuentes, e hijos dilectos.

 

Me gustó que se marcara la diferencia, que se obrara distinto a lo habitual y sin imitar se estampara nuestra impronta: “Estos somos nosotros, nuestro estadio, nuestro equipo, nuestra gente... ¡Y nuestra cultura popular!” Después me quedé con las ganas de hacerles cuatro goles. 

En definitiva, el himno ha de cantarse con el alma, con los sentimientos, con amor... y eso lo tuvo la interpretación del otro día. A pesar de todo, de seguro la mayoría estará de acuerdo en algo, porque siempre hemos de estar de acuerdo en algo: no era necesario que la interpretación fuese tan larga. ¿Verdad?

Palabras claves fútbol, eliminatorias, himno, murga, música
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18 de Noviembre, 2009 ·  Relatos

Golondrinas al final del verano


El tren estaba en marcha y el maquinista, apoyado su codo en el marco de la ventana, pensaba en cuanto extrañaría el vértigo, el viento en la cara, y ese temblor palpitante que le subía por las piernas. Entonces una ráfaga de tristeza se coló por la ventana y vio a la distancia la silueta difusa de una carpa circense.

 

En ella, de pie en el centro de la pista, el domador recordaba que la primera vez que ingresó a la jaula de leones sintió semejante vibración, cierta apacible ansiedad producto del nerviosismo contenido y un sosegado estado de pánico de dientes apretados.

 

A pocas cuadras de allí el viejo operario observó el torno con los mismos ojos de su primera madrugada en la metalúrgica. Ahora llevaba otra seguridad en su capacidad y el aplomo que da la experiencia, también la misma disposición a dar lo mejor de sí, aunque éste fuese su último día de trabajo. Lo abstrajo de sus pensamientos el sonido del motor de un ómnibus que se encendía en la terminal de la esquina.

 

El chofer, ya con el motor del autobús encendido, comprobó que el cartel de destino indicara: “Estadio”, y se dispuso a iniciar el recorrido final de su vida; sería en esa misma línea de sus años recientes y pretendía, despacio y durante toda la jornada, gozarlo con intensidad.

 

Rato más tarde, en el gigante de cemento, el deportista se enaltecía sintiendo la múltiple voz de la multitud. Las tribunas repletas coreaban su nombre y allí, de pie junto a sus compañeros, posaba para la fotografía. Entonces anheló con sumo fervor poder dedicar un último gol a sus adeptos.

 

La realidad era otra en un liceo suburbano. Allí estaba el profesor ante sus alumnos, esos párvulos adolescentes que aun no apreciaban la relación de aquello que día a día asimilaban en las aulas con sus vidas futuras. Y él, ese hombre ajado apoyado al pupitre, era quien debía ayudarlos a fabricar ese futuro y darles buen impulso para tan difícil ascenso.

 

A varios kilómetros de distancia de esas aulas el montañista recordó los primeros cerros escalados en su juventud. Al abrazar la montaña abarcaba la magnitud del mundo girando bajo sus pies. Así fue en cada cima conquistada y ahora, en su postrer ascenso, se aproximaba a la cumbre anhelada cual águila trashumante que a morir vuelve a las cumbres. 

 

Cuando el ferroviario comenzó en la compañía las locomotoras largaban humo y él estaba orgulloso de la amistad que tenía con aquella arremetedora mole de hierro de cálido vientre. El mundo había cambiado, su máquina era otra, moderna, veloz... Lo único que parecía no cambiar eran aquellos campos dormidos al sol, los adoraba por eso, él también se sentía inalterable. Ahora no sólo le dejarían de retumbar las piernas sino que esos campos se apartarían de sus ojos... y dudó.

 

El domador agitó el látigo en el aire y se abrió la trampa que permitía el ingreso de los leones. Las fieras avanzaron con andar sigiloso pero decidido, ladeando las cabezas de lado a lado olfateaban el temor de las plateas. Los concurrentes al circo, silenciosos, contemplaban absortos, extasiados de los movimientos y la valiente autoridad que desplegaba el domador ante los leones. Entonces uno, quizás el más joven, pareció encolerizarse y lo enfrentó con arrogancia y la zarpa dispuesta.

 

El torno zumbó su potencia habitual y las fuertes manos del tornero tomaron las herramientas con la seguridad de un malabarista de estudiada rutina. De pronto una leve distracción y la herramienta vuela de su mano al mismo tiempo que la magullada pieza que tornea emite un sonido de tormento.

 

En medio del clamor del estadio el goleador trató de obviar que el encuentro era de carácter amistoso, un mero homenaje, y que ello no le privara de gozar de los miles de ojos incrustados en su figura. Pocas veces había marrado un penal y ahora... Aunque las tribunas insistían voceando su nombre no podía dejar de pensar lo injusto de que el destino eligiera ese día para que nuevamente sucediera.

 

Sobre el ómnibus los pasajeros, ajenos a la circunstancia del chofer, ascendían y acaso se extrañaran de su sonrisa si llegaran a observarlo. Puesto a prueba sus reflejos no fallaron y evitó participar en un accidente esquivando al camión que se le atravesó en el camino. También con calma soportó los rostros y exclamaciones malhumorados de los pasajeros.

 

Aunque siempre lo era, ese día el profesor trató de ser lo más claro, conciso y amable posible ante las preguntas que los estudiantes le formulaban. Quizás hubiera preferido esta vez no dar la clase y hablar de cosas de la vida, anécdotas y bromas que durante tantos años aliviaron su trayectoria. Apeló a su paciencia para no amonestar al gracioso de la clase que pugnaba más que nunca por distraer al grupo y procuró rescatar de su mente alguna argucia para recuperar la atención dispersa.

Entre la bruma silenciosa se adivinaba el pico y el escalador se decía que lo fácil no satisface plenamente, es al concretar aquello que realmente nos demanda esfuerzo donde hallamos el placer. De pronto una piedra resbala ladera abajo y uno de sus pies al zafar de su apoyo queda en el aire. Tal vez años atrás no habría sabido qué hacer si como ahora se balanceara sobre el abismo. Nuevas piedras rodaron hacia el vacío...

Estaban en la zona donde peor estado tenían los rieles. El tren tembló y lo recorrió un ruido desacompasado de metal chirriante. Por precaución aminoró la marcha, estaba seguro de que a veces es mejor perder unos minutos. Así se lo indicó a su compañero, el muchacho joven y animoso que quedaría en su lugar.

Como en sus primeros días sintió un aleteo de temor ante el felino desafiante. Esa situación en manos de un novato podría terminar en una desgracia pero él, con temperamento y maestría hizo girar la silla por el aire. La colocó delante suyo y luego, con un amague y un fuerte latigazo sobre la arena hizo retroceder al animal.

Su habilidad y calma habían logrado salvar la pieza con una precisión que muy pocos lograrían. Secó el sudor de su frente y detuvo el torno satisfecho considerando que le habría gustado que alguien lo hubiera visto en acción. Pensaba mucho ante el torno. Filosofaba con frecuencia sobre las cosas de la vida. Sobre aquello que se hace y el modo en que se realiza, tan diferente de una a otra persona en cuanto a disposición, sapiencia, talento y fines perseguidos y alcanzados. Lo suyo era el empeño, la tenacidad, el entrenamiento.

Al fin una gambeta digna de sus mejores tiempos arrebató nuevos clamores a la tribuna. La adrenalina activó su marcha hacia el arco rival, sabía que nada lo detendría esta vez, estaba seguro de su lucidez y el grito de gol fue ensordecedor...

Se distrajo en meditaciones y cuando advirtió a los punguistas ya estaban junto a una anciana, tan distraída como él. Así que trabó las puertas y sabiendo el riesgo que corría puso rumbo expreso hacia la comisaría más próxima. Con la ayuda de algunos pasajeros logró controlar a sendos rateros y entregarlos a la policía. Entonces solicitó al alumno indisciplinado que pasara al frente.

–Estamos hablando del riñón –le manifestó una vez lo tuvo a su lado –¿Dónde lo tiene? –El joven, algo perplejo y dubitativo llevó sus manos hacia el estómago, algo apartadas una de otra.

–No –le dijo –no es ese el lugar. Mire, póngase de espaldas hacia mí –y tomando una tiza, dibujó dos círculos en los sitios del saco del joven correspondientes a la ubicación de los riñones. Hecho esto le pidió que se quitara el saco y una vez que el alumno lo tuvo entre sus manos exclamó: –¿Ve? Allí tiene usted sus riñones. –luego, ante el estupor del trasgresor y en medio de la hilaridad del resto del grupo agregó: –Ahora vaya a su lugar y cálmese que el cero no se lo quita nadie.

Recuperó la serenidad cuando girando su cuerpo lateralmente volvió a calzar el pie sobre la roca y pudo recomponer el equilibrio. Unos metros más y allí estuvo, en el techo del mundo, cansado, respirando con dificultad, invadido de hambre y frío... ¡Pero en la meta! No la de ese día, la de su vida toda. No sería inteligente continuar escalando a su edad, ya no lo haría y no importaba; sabía que después de ese ascenso, otro no sería necesario.

 

La estación estaba repleta de encuentros y despedidas. Como siempre, se tomó su tiempo en descender, esta vez además dejó un par de cosas en el armario de la cabina, dijo a su compañero que volvería por ellas en un par de días: le costaba irse del todo.

La aprobación del público le dio brillo a su prestancia mientras hacía marchar hacia su jaula a tres resignados leones. Con los brazos en cruz fue girando lentamente dejándose besar por la admiración y las luces que lentamente bajaron su potencia mientras la banda arremetía con entusiasmo.

Al colocar la última pieza en el torno se dijo que de esos momentos se forja la vida. Aquellos que nos dan la satisfacción de lograr la perfección, cuando uno es consciente de poseer la capacidad generada por la experiencia y sabe emplearla, no sólo para lograr el objetivo, sino también sabiendo disfrutar del trayecto.

Más tarde, en los vestuarios y bajo la ducha se despedía de cada azulejo, de los grifos y los bancos. Aun reverberaba en sus oídos el rumor del estadio que quedaba al amparo del silencio de lo que fue una noche inolvidable.

Apagó las luces del ómnibus y cerró la puerta como acariciándola. Todavía emocionado puso rumbo a la oficina a entregar el dinero recaudado y los boletos restantes. Caminó lento, ya tendría tiempo para aquello que haría de ahora en más.

En la dirección lo aguardaban los demás profesores y el director para hacerle una breve despedida, pero él se demoró algo más luego del timbre. Se tomó algunos minutos para sugerirle al alumno del riñón, con afabilidad y mesura, que empleara su gran capacidad en cuestiones provechosas y que había sido broma lo del cero. Le pidió un abrazo, pues en adelante otro sería quien estaría al frente de su clase, y quedaron en paz.

Luego de haber descansado en la cima el tiempo suficiente y consciente de que aun tenía mucho camino por delante, el alpinista se despidió del cielo comenzando el descenso que lo devolvería a la tierra.

 

En su ferrocarril de sueños y fantasmas viajaba desde la utopía a la realidad, siempre acosado por sus fieras íntimas, y apenas ayudado por un bastón cuya torneada empuñadura es una lengua. Así el escritor dejó atrás la algarabía de resonantes y perecederas famas. No sintiéndose merecedor de abordar el último autobús al elogio prefirió continuar caminando sobre los rieles en silencio. Recordaba las palabras de aquél viejo profesor y de puro hábito continuó escalando su montaña de textos anodinos. En algún lugar de su tiempo y antes de quedar dormido sobre sus folios, sintió la efímera satisfacción de firmar al pie de un escrito suyo, recién culminado, y del cual se sentirá orgulloso hasta la próxima vez que lo lea.

 

Palabras claves vida, escritor, circunstancias, trabajos, existencia
publicado por filoso a las 23:16  ·  Sin comentarios  ·  Recomendar
 
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¡Hola! Te esperaba...
Escribo sobre todos los tópicos, adecuando el estilo a la trama y de una sola manera: retorciendo los fantasmas internos hasta que sueltan sus luces y sus sombras. Tal vez no lo haga demasiado bien ni tan a menudo como debiera... pero vivir lleva su tiempo y me gusta saborear cada instante, aun los que disfruto sin estar ante el teclado. He leído mucho -que jamás será lo suficiente- y escrito un par de cosas de las cuales conservo algunas y otras he lanzado al mar por ver si flotan. Hoy día no es tan fácil descartar el “¿para qué?”, y sentarme a contar las cosas curiosas que ocurren al otro lado del espejo, mas lo sigo haciendo pues me acostumbré a que mi sentir fluya desde la punta de mis dedos. A veces me obligo a levantar los hombros y girar hacia otro lado, pues eso también es bueno, dejar descansar las inquietudes, que tomen fuerza... Sé que siempre me estarán acosando. En fin, creo que eso no es lo importante, sino que haya alguien del otro lado en la misma sintonía, un lector al que le lleguen mis señales y pueda con ellas pasar un buen momento. Sólo así esta acción de escribir dejaría de ser un acto egoísta. Pues aunque disfruto escribiendo, ya no lo hago para mí.

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